Para ello se realizan acciones para conseguir obtener la misma masa o mejor incluso, de lo que residía en ese bosque, a través de plantación de la misma especie o una más favorable para el medio terrestre o impulsando la regeneración de los valores naturales existentes.
Estas reforestaciones también tienen razones que no son los incendios, la alta carga ganadera es una de ellas ya que esquila todo lo que puede ingerir, que dependiendo de la clase ganadera tiene una gran amplitud de alimento o la explotación de productos forestales abusiva, a través de fuertes cortes de madera.
Cuando un monte padece un incendio forestal toda su vegetación se destruye, desde árboles hasta pastos, dejando desnudo al monte, sin ninguna protección ante posibles acontecimientos meteorológicos. Otro de los factores negativos de estos incendios es la época en la que suelen acontecer ya que al ser en verano, la época que prosigue está repleta de lluvias, dando lugar a una erosión muy significativa sobre el terreno descubierto, arrastrando sustrato y semillas entre otros, reduciendo la capacidad de fertilidad.
El pasto que da a lugar un incendio es un matorral pirófito, con bajo valor ecológico que favorece la creación de incendios, este paso dejará que futuros árboles crezcan, pero a una velocidad muy lenta, dejando largos periodos de tiempo en los que el terreno estará sufriendo por procesos erosivos que provocan una pérdida de suelo, haciendo menos probable aún la regeneración del monte.
Para que estos hechos no sucedan se realiza la repoblación forestal, que comienza con la eliminación del pasto y matorral que reside sobre la superficie terrestre. Seguido a ello comenzará la preparación del terreno, realizando la plantación de todas las especies elegidas para la repoblación, añadiendoles a ellas elementos para combatir los ataques de la fauna tanto silverstre como doméstica que habite.
Tras esta primera repoblación tenemos un paso también muy importante para obtener una correcta acción, es replantar aquellas plantas que se hayan secado porque el sustrato de la tierra se haya deteriorado demasiado con el incendio o porque la fauna haya conseguido llegar a la planta aun con las medidas de protección.
En conclusión, reforestar un bosque es reabastecerlo en los valores ecologico y vegetales que poseía previamente al incendio.
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